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jueves, 24 de octubre de 2013

Trabajos de otoño en un carpe, parte I.

Muy buenas
Hoy, con algo de tiempo y aprovechando que ayer no escribí (esta entrada va a valer por dos o por tres de las mías, sólo por fotos, jeje) voy a enseñaros el último trabajo hecho en mi carpe grande. Ya ha sido protagonista de varias entradas, creo que en unos años tendré que enseñar toda su evolución, que no es poca, jeje.
Todo tiene un principio, y éste es su inicio, cuando las hojas empiezan a mostrar que llega el final del ciclo del año 2013.
En ocasiones, en caducos, es preferible quitarles las hojas (defoliarlos) en este momento y aprovechar para trabajarlos bien a fondo: poda, alambrado, etc.
Está claro que eso es una gran maraña, así que empiezo a defoliarlo. El orden que he seguido es él mismo que hago cuando quito acícula vieja, de arriba a abajo. En este caso, como es total el defoliado, el orden no es tan importante (el resultado es que el árbol se quede sin hojas), pero me pareció más rápido
Desperdicio de otoño... Y eso que es su punto fuerte (de momento).

Árbol totalmente defoliado. Momento de controlar las acciones hechas este año: injerto y acodo.

El injerto: así así. No ha engordado mucho más la salida, pero es cierto que esa rama ni se menea. De todas maneras, no lo separo aún, si prisa es lo último que tengo con este árbol.

Acodo: se observan raíces...
Y por el otro lado más. Ahora bien, hay trampa. En este lado, la rejilla está mucho más cerca del tronco (las raíces tienen poco espacio para crecer, 2cm frente a los 5cm respecto al otro lado). En primavera procederé a quitar la rejilla.
Hasta aquí puedo hacer un análisis bastante positivo del trabajo para este año: el acodo tiene toda la pinta de estar asentado y el injerto, si bien no puedo asegurar que esté totalmente agarrado, creo que con mantenerlo un año más saldrá adelante. Toca seguir, momento de las tijeras.

Para la poda he seguido varios criterios: todas las ramas en interiores de curvas, que vuelvan hacia el tronco, directas hacia el suelo, etc., (ramas defectuosas) se eliminan. Caso de está de encima, que vuelve hacia el tronco y encima su salida es vertical.
Así mejor.
Además, con la poda también pretendo ganar conicidad en las ramas, por lo que busco nuevos ápices para las ramas:
Cortando la punta, consigo lograr conicidad. Al principio, estos cortes los dejo holgados, al año que viene los apuraré pero intento prevenir una retirada de savia.

Observar esta foto con atención: 

Esta otra igual:
Luego volveremos a ellas.

Esta es la rama injertada en 2011. La dejé crecer para que se vigorizase y se escapó, ha engordado más de la cuenta. Así que le ha caído una poda drástica. (En la imagen de arriba también puede verse, es la rama que viene hacia el frente.

Resultado. Este año la tendré vigilada.

Volvamos a las fotos anteriores. No sé si alguien se habrá dado cuenta, pero son justo de esta última rama de la que acabo de hablar. Es una rama injertada por aproximación y que separé completamente el año pasado. En ese momento, dejé un tramo bastante largo de la antigua entrada, recuerdo haberlo leído en algún artículo en el que decía que así se mantenía algo del flujo antiguo de savia que ayudaba a la rama a asentarse aún más y empezar a depender del tronco únicamente. Pues bien, como no tenía prisa en cortar, este año se quedó ahí, sin darle mayor importancia. Y esto es lo que me he encontrado:
Explico:
Raya verde: camino de la rama que había de ser injertado. La flecha indica la dirección que sigue la misma.
Raya roja: punto de contacto del injerto. Ahí es donde está fija.
Raya azul: nueva rama que ha surgido este año (y que defolié). Parece ser que hay un nuevo camino de savia que retorna. ¿Es esto posible? Es decir, ¿fisiológicamente un árbol está preparado para que, en ciertas situaciones muy determinadas, los caminos de savia cambien de dirección? Es un hecho que me parece, cuando menos, extraño.
La rama que aparece arriba, es el ápice injertado en los inicios del 2012, también separado adecuadamente.

Más explicación de lo mismo.
Círculo rojo (abajo y arriba): entrada y salida del injerto del ápice.
Círculo azul: punto de la rama "rara" donde fue separado el injerto.
Raya azul: igual que antes.
Raya verde-amarilla: movimiento natural de savia de esa rama y (en amarillo) punto del injerto por aproximación.
Si alguien sabe si esto último que he puesto (lo de la rama extraña) es posible, por favor, que me lo haga saber. Además, me vendría como anillo al dedo que ese brote nuevo se estableciera, me faltan ramas traseras a esa altura y ese brote es perfecto.
Aún absorto en esa rama, sigo mirando el ápice. Estoy harto del antiguo, es algo feo y antiestético. Así que fuera.
En estos casos, una sierra como ésta viene como anillo al dedo. Fijaros que ese ápice era totalmente recto y sin conicidad.

Resultado. Seguramente, siga construyendo a partir de esa rama y los brotes laterales de la misma el ápice nuevo, para conseguir esa conicidad tan deseada y algo de movimiento. Después de este corte, arreglé el tocón con la podadora cóncava y sellé.
Poda concluida.

Repaso al trabajo hecho hasta aquí.
Lateral izquierdo.

Lateral derecho.

Parte trasera.

Frente
Mañana me pondré con él a alambrarlo. Ahora mismo todavía estoy pensando si en eliminar una rama más o aprovecharla como trasera:
En principio pensé en podarla, pero es que ahí hay una falta de ramas traseras bastante evidente y ayudaría bastante tener esa rama ahí colocada. Por otra parte, la norma dice que las ramas no deben de dar la vuelta (tampoco lo haría, pero sí que la dirigiría en esa dirección en vez de sacarla de forma radial que sería lo más adecuado).
El alambrado lo dejo para mañana (hoy no me dio tiempo de empezar a alambrar). 
Saludos

viernes, 18 de octubre de 2013

Repaso a un tejo, empezando de nuevo

Buenas
Volvemos al mismo:
 Antes de empezar los trabajos.
Este árbol ha pasado ya por varios maestros. Lo cierto es que el primero buscaba el diseño que más me convencía pero secó la rama que sería nuevo ápice y continuación del tronco (el trabajar un árbol sin vigor es lo que tiene).
Diseño propuesto por David Benavente. Es más, ahora me doy cuenta que el árbol está diseñado con moviemiento ligero hacia la derecha y el contrapeso está a la izquierda... Apreciación muy importante, al menos para mí. ¿Lo veis así todos?

Además, tras aquel primer diseño, el árbol secó la vena que alimentaba a aquella parte del tronco y surgió ese shari que tiene en el tachiagari, algo no pensado en sus inicios. 
Los siguientes diseños fuero hechos colocando el ápice más arriba.
En 2011, con trasplante incluido. Al principio estaba encantado, pero lo veía muy alto.

Y el diseño de 2012, en el que se retocó la madera del shari para darle más carácter (sólo con gubias y paciencia). En este diseño se trató de compactar bajando la rama que había sido el ápice.
Pero siempre pensé que seguía siendo demasiado alto, así que mi intención sería reducirle en altura. Este año en la brotación sacó alguna rama más baja lo que me ayudaría a crear un árbol más compacto y creíble para su diseño (unas ramas colgantes casi verticales no me resultarían demasiado convincentes). Hasta ahora me pregunto si he logrado alguna evolución en el árbol, pero sé que, al menos, habré ganado experiencia. 
Aprovechando su gran vigor mostrado, me he decidido a meterle mano. Primer paso, cargarme el anterior ápice y sustituirle por otro más bajo. Además, hacer un nuevo tramo de madera muerta.
Rama podada. Se ve el nuevo ápice y, con tiza, por dónde va el nuevo tramo de shari-jin.

Parte trasera.

El después, desde el frente.

Parte trasera.

Otra más de la parte trasera.

Ahora toca sellar las heridas. Prefiero hacerlo teniendo en cuenta que el otoño está aquí encima y en Burgos eso puede suponer heladas.
Como habéis podido ver ya, también alambré. Como al final podé bastante, en el alambrado fui suave y sólo hice ramas principales. Con la poda busco sobretodo retroceder el verde y tenerlo donde me interesa. Ya diseñaremos más adelante bien a fondo. Pues bien, a veces, al alambrar coníferas, las ramas se desgajan. Y aquí me pasó:
Si os fijáis, puede apreciarse una pequeña grieta, justo en la bifurcación más baja.

Y aquí surgió otra, ésta bastante grande.

Una vez que ha ocurrido, lo mejor es sellar por si acaso. No suelen ser graves estas grietas y no tienen por qué poner en peligro la salud de la rama. Pero mejor prevenir.

Otra más donde muestro esto.

Y ahora, fotos del final. No es muy espectacular ya que, como dije, sólo alambré lo principal. Esas ramas que junté en el ápice, son ramas que tienen que ser podadas pero que no podé para no restar excesivo vigor.

Lado izquierdo

Lado derecho

Parte trasera

Frente
Saludos

jueves, 9 de mayo de 2013

Aclaraciones sobre la planificación

Buenas
A raíz de un comentario en la entrada anterior (http://bonsaijoven.blogspot.com.es/2013/05/compleja-planificacion-del-cultivo.html?showComment=1368105261780#c3384381614158511773) me he decidido a escribir esta entrada.
Ciertamente, lo más habitual entre los aficionados es improvisar según el estado del árbol cada año. Pero, en mi caso, decido planificarlo. Ahora bien, esta planificación no es un proceso cerrado, sino uno abierto y muy flexible. Seguramente puedo sentirme cómodo con esta organización ya que, en mi profesión y en lo que he estudiado (deporte) toda preparación ha de estar planificada pero siempre de manera abierta, es decir, que ante ciertas adversidades, hay que saber poder cambiar para llegar al objetivo determinado. Por ello, las planificaciones en los árboles también las cumplo. 
Siguiendo con la comparación, paso a entrar en detalle. Os pongo un ejemplo y entre paréntesis la explicación o similitud en el mundo de los árboles. Pongamos el caso de un deportista. Puedo planificar mi objetivo a cuatro años vista (deportes olímpicos: objetivo principal: los Juegos Olímpicos). En el caso de los árboles, pongamos una exposición de cierto nivel. Todo ese ciclo lo divido a su vez en años (ciclo vegetativo del árbol) y, a su vez, cada año, en períodos más cortos (estaciones) donde aplico entrenamientos para cumplir esos objetivos (abonados, fitosanitarios, trasplantes, pinzados, etc). Todo, como véis, está preparado y pensado de antemano. Hasta aquí me imagino que todos me seguís, ¿no?
Ahora bien, llega la pregunta del millón. ¿Y si sucede algo durante alguno de esos momentos que trastocan la planificación? Con las personas puede haber muchas variables, al igual que con los árboles: lesión de corta duración (similar a una plaga en un árbol), lesión de larga duración (plaga severa o infección por hongos, trasplante muy traumático, secón por falta de riego, helada muy fuerte en primavera, etc.) y muchas otras variables que entran en juego pero que ahora no vienen a cuento. Bien, ante estas situaciones hay que actuar. En el deporte hacemos variaciones: sabemos qué hemos hecho (es la base, donde asentamos todo el trabajo posterior) y qué se debería hacer después (ya está planificado). Lo que ya sabemos se debe a la comunicación que hay con el deportista; con los árboles es la mera observación de los mismos. Conocemos el cultivo anterior: cuándo fue hecho el trasplante, el sustrato, la luz que tiene, clima, etc. En función de eso, podemos saber si está débil o fuerte por falta, exceso o cantidad justa de abono; los tratamientos dados; algún trabajo severo (gran torsión, por ejemplo), etc. Y ante estas situaciones, tenemos que dar una respuesta: retirar del pleno sol y sombrearlo algo o situarle donde reciba más sol, aplicar fitosanitarios y bioestimulantes, etc. 
 Esto, como os podéis suponer, es una ciencia inexacta. Lo que funciona a una persona no tiene por qué funcionarle a otro (esta es una premisa en deporte que muy pocos la conocen o saben manejarla: cada organismo es diferente y hay que tratar de individualizar) y, en los árboles, sucede lo mismo. No todos los árboles (aún siendo de la misma especie) requieren los mismos cuidados. No hay nada mejor que observar a cada uno para darse cuenta de ello. Así que, por tanto, trato de individualizar a cada uno su cultivo y así lograr los resultados esperados. 
A pesar de ello, no siempre las cosas van como uno quiere, por lo tanto, la planificación no sólo ha de ser revisada y cambiada a corto-medio plazo, sino puede ser necesario su modificación a largo plazo.
Espero no haberos aburrido, realmente no tenía para nada pensada esta entrada, pero me parece muy interesante lo que os he contado.
Saludos

miércoles, 8 de mayo de 2013

Compleja: planificación del cultivo

Buenas
A este tejo ya lo presenté hace tiempo. Su trasplante fue muy traumático y, sinceramente, lo pasó mal. Cuando lo compré, sabía que mi primera labor era vigorizar el árbol. Pero debía sustentarse en un cambio de sustrato, ya que llevaría cerca de 10 años sin recibir un trasplante (por el estado del sustrato que le retiré).
Por ello, tras el trasplante y ver que el árbol respondía adecuadamente, establecí mi plan:
  • 2012: Asegurar el asentamiento del árbol tras el trasplante e iniciar la recuperación del vigor. El árbol hizo una brotación cortita pero esperanzadora. A la vez, tiró toda la aguja vieja. Creó yemas para el siguiente año (este 2013) de tamaño adecuado, pero según zonas. Se logró a base de abono orgánico sólido y abono foliar. En concreto, para estos casos, me gusta mucho este tipo de abono porque el árbol absorbe proporcionalmente a la cantidad de verde que tiene: por lo tanto, la dosis de abono nunca sería excesiva ni corta, más bien lo contrario, sería la justa.
  • 2013: La misión de este año es no realizar ninguna acción al árbol durante este ciclo vegetativo. Dejar brotar vigorosamente: sin pinzados ni mekiri. Si todo va bien, se le realizará una pequeña poda al acabar el ciclo vegetativo para empezar a retraer el verde. Todas las acciones en función del vigor. Abono orgánico sólido (base), algo de abono líquido orgánico y líquido foliar.
  • 2014: En función del vigor, retirada de aguja vieja y en zonas más vigorosas, mekiri. Intentar homogeneizar el vigor del árbol. Al final del ciclo, poda, haciendo selección de ramas interesantes para el diseño. Misma forma de abonar.
  • 2015: Empezar a preparar para el diseño: realización de mekiri y primer acercamiento al diseño: selección de ramas principales y retirada de lo inservible. El vigor debe ser similar en todas las zonas del árbol. Seguiré con el mismo método de abono.
  • 2016: Trasplante y asegurar el vigor homogéneo del árbol tras el mismo. Si responde bien, en otoño, alambrado del árbol. Control del abono post-trasplante. Después, mismo régimen que años anteriores.
Os dejo con las fotos del árbol actualmente.
Parte trasera
Lateral derecho.
Lateral izquierdo
Posible frente. 
Yema "vigorosa".
 Yema débil. El año pasado ninguna yema tenía este tamaño, así podéis haceros una idea del vigor que tenía el árbol.
 Yema muy débil
De momento, el vigor del árbol empieza a estar asegurado: aparecen también yemas traseras desde ramas viejas.
Como apunte final: el abono debe aplicarse siempre desde el sentido común. En épocas de crecimiento y asimilación de nutrientes, en función del vigor del árbol, de la fase de maduración, etc. No existe un calendario específico, pero sí que hay épocas en las que debe ser aplicado. Cada año es diferente y puede variar en un par de semanas arriba y abajo, pero la época de mayor crecimiento siempre será la primavera. Es algo que puede costar entenderlo, pero una vez hecho, facilita todo el tema del cultivo.
Saludos